En enero de 2024, cruzamos el océano para llegar a Kibera, una comunidad en Nairobi, Kenia, donde más de un millón de personas viven en condiciones de precariedad extrema. En alianza con el centro social Amani Kibera, instalamos un laboratorio con 15 computadores que hoy son usados por más de 100 familias.
Durante tres semanas, impartimos clases de alfabetización digital a 25 estudiantes, abriendo un mundo nuevo de conocimientos, comunicación y oportunidades. En un lugar donde el acceso a internet es un privilegio, cada computador se convierte en una herramienta poderosa para cambiar destinos.
Este laboratorio también fue posible gracias a quienes creen que los derechos no tienen frontera: empresas y personas que donaron sus notebooks, permitiendo que llegaran a uno de los rincones más olvidados del planeta.